Análisis

La aplastante victoria del pueblo cachanilla contra Constellation Brands

-¿Y cómo era entonces el valle? -le preguntamos-

-El valle era un paraíso. El Río Colorado en aquel tiempo se desbordaba produciendo grandes inundaciones. Las aguas comenzaban a subir en el mes de abril convirtiendo grandes extensiones en lagos hasta lo que hoy es Brawley. Al retirarse las aguas quedaba convertida la región en un vergel. Había gran cantidad de animales: nutrias, venados, “buros”, caballos salvajes, cerdos y borregos silvestres, etcétera.

El país entero estaba desarbolado. Sólo a orillas del Río Colorado había álamos y sauces. Todo lo demás estaba cubierto de zacate, de cachanilla y de carrizo de flecha y uno que otro “tornillo”

(Entrevista de Daniel Sández, el “descubridor” del valle de Mexicali, 1925)

Los días 21 y 22 de marzo de 2020, el Gobierno Federal llevó a cabo una consulta en el municipio de Mexicali sobre la instalación de la planta cervecera de la transnacional estadounidense Constellation Brands (CB). Se instalaron 27 mesas de votación, 10 en la ciudad y 17 en el valle, incluyendo una en el puerto de San Felipe.

El resultado fue un contundente rechazo de la ciudadanía mexicalense hacia la cervecera. De acuerdo a cifras oficiales, se obtuvo un 76.05% de sufragios en contra de la instalación de la planta y un 23.24% a favor, además de un 0.71% de votos nulos. La participación ciudadana alcanzó los 36,781 votos, divididos en 17,095 el primer día y 19,686 el segundo.

Ya se han escrito varias columnas tanto a favor como en contra de este ejercicio de democracia participativa. En esta publicación buscamos aportar algunos elementos de análisis sobre la espacialidad de la consulta, sus presupuestos técnicos, económicos y políticos, así como sus actores, las posturas y estrategias que le hicieron frente, sus resultados y lecciones.

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Análisis

El Plan Nacional de Infraestructuras (2020-2024) en Baja California: continuidad económico-política

El pasado 26 de noviembre se dio a conocer el Plan Nacional de Infraestructura (PNI, 2020-2024) del gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO). En su primera etapa, se destinarán 859 mil 22 millones de pesos a 147 proyectos de infraestructura en México, distribuidos en seis sectores productivos (transporte, telecomunicaciones, agua y saneamiento, energía eléctrica, turismo, salud y otros).

El sector con mayor número de proyectos es el de transporte, con 101 obras de construcción, modernización y ampliación, de las cuales 42 corresponden a carreteras, 8 a ferrocarriles y trenes suburbanos, 22 a puertos y 29 a aeropuertos. El sector de telecomunicaciones cuenta con 4 grandes proyectos generales: inversión en telefonía móvil, redes de banda ancha móvil, enlaces dedicados simétricos para el sector corporativo y radiodifusión y telecomunicaciones.

En el rubro de agua y saneamiento se incluyen 12 proyectos, principalmente acueductos y plantas desalinizadoras/desaladoras, la mayoría destinadas al centro y norte del país. Al sector de turismo le corresponden 15 proyectos, entre los que destacan hoteles, resorts, condominios, campos de golf y parques temáticos. Sigue leyendo

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Análisis

A 2 años de la toma de La Rosita: gasolinazo y huachicoleo en Baja California

A modo de homenaje a

quienes valientemente

se mantuvieron resistiendo

en La Rosita

hasta las últimas consecuencias”

La madrugada del día 11 de enero de 2017 un contingente de cientos de policías federales desalojaron la planta de Pemex “La Rosita”, la cual había sido bloqueada durante una semana por un centenar de manifestantes que protestaban contra el llamado “gasolinazo”, un incremento en los precios de gasolina y diésel entrado en vigor el primer día dicho año. El bloqueo de entrada y salida de pipas comenzó el día 4 de enero y provocó que los días 9 y 10 del mismo mes, en Mexicali y en el resto del área de distribución de la planta se generara un desabasto total de combustibles[1].

Aunque este tipo de protestas ocurrió en todo el país, el bloqueo en Mexicali fue el único que provocó un desabasto total de gasolina y diésel. Durante los últimos dos días del bloqueo, las aproximadamente 250 estaciones de servicio de Pemex ubicadas en la capital de Baja California permanecieron cerradas debido a la escasez total de combustible. La ciudad estaba semiparalizada. Las filas para cruzar la línea internacional en busca de abasto de gasolina eran enormes. Las gasolineras de Calexico tuvieron varios días de ganancias récord, con incrementos de hasta un 40% en sus ventas[2]. El desabasto tuvo un impacto significativo en la población cachanilla pues, de acuerdo a un estudio de la ONU, Mexicali es la ciudad en México con mayor número de automóviles per capita[3]. La escasez de combustibles generó un estado de excepción en la cotidianeidad urbana.  

El escenario era similar a las imágenes que en los últimos días circulan en la prensa y redes sociales, donde aparecen largas filas para comprar gasolina y diésel, como consecuencia de las acciones del gobierno federal para combatir el “huachicoleo”, es decir, el robo organizado de hidrocarburos a Pemex. Esto nos motivó a escribir este texto. Por una parte, el recordar el acontecimiento de la Toma de La Rosita, el cual consideramos que fue un detonante de las masivas movilizaciones que se realizarían días después en el centro cívico de Mexicali. Por otra parte, escribimos este texto para analizar la geografía de la distribución de hidrocarburos en Baja California y hacer un esbozo sobre las consecuencias locales producto de la privatización del sector energético en México.

Vale decir que en Baja California también hay huachicoleo y también ha ocurrido desabasto (total) de gasolinas y diésel.

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Baja 1000: neocolonización turística todo terreno

 

La carrera off-road Baja 1000 edición 2018 se llevó a cabo del 14 al 18 de noviembre en el municipio de Ensenada, Baja California. Aunque la competencia se realiza anualmente, en esta edición ocurrió algo inédito: SCORE International, la empresa que organiza la carrera, presentó por primera vez en tiempo y forma una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) modalidad particular para evaluar las potenciales afectaciones ambientales del recorrido de los vehículos todo-terreno que participan en la competencia[1]. La Semarnat negó la autorización en materia de impacto ambiental, debido a las afectaciones provocadas previamente sobre el Área Natural Protegida (ANP) Valle de los Cirios y otras inconsistencias, y ordenó la “Suspensión Total Temporal” del evento, pero aún así, sin el permiso, la carrera se llevó a cabo, violando la  Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA), la ley de Responsabilidad Ambiental y el programa de manejo del Área Natural Protegida.

¿Estuvieron enteradas de esta situación las autoridades de los diferentes niveles de gobierno localizadas en Ensenada? Sí. A sabiendas de la negación del permiso ambiental y la orden federal de suspender el evento, autoridades municipales, estatales y federales, incluyendo elementos de las policías municipal, federal y ministerial, además de bomberos, Marina y Ejército, se hicieron presentes y colaboraron en la realización de la carrera[2].

Al conocer esta noticia, nos surgieron varias dudas respecto a la famosa competencia: ¿Qué tan importante es este evento y la empresa que lo organiza para que pase por encima de las leyes ambientales mexicanas ? ¿Ha ocurrido esta  situación antes, es decir, que la Baja 1000 se lleve a cabo sin permiso de impacto ambiental y que autoridades no sólo no hagan nada al respecto, sino que colaboren con su organización? ¿Qué intereses políticos y económicos existen detrás de la carrera para permitir esto? ¿Qué beneficios aporta a Baja California? ¿Cuáles son sus afectaciones sociales y ambientales? Intentaremos aportar algunos elementos para responder estas interrogantes y además justificar el título de este artículo, esto es, que las carreras todo-terreno son formas de neocolonización turística de la Baja California.

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Cartografía de las elecciones 2018 en Mexicali: la espacialización del descontento

 

(Haz clic en los mapas para agrandar)

Rebelión electoral

El pasado 1ro de julio el pueblo de México se rebeló en las urnas. La ciudadanía salió masivamente a votar y le ganó a la maquinaria del fraude, a la campaña de miedo, a la desinformación y manipulación mediática, a las llamadas de odio, a la compra y coacción del voto, a la alteración de urnas, a la intimidación, a la violencia y sobretodo, a la desesperanza.

El desborde popular -antes y durante la votación- revirtió todas las posibilidades de fraude y logró vencer -parcialmente- a los poderosos en su campo de juego. Fue una rebelión electoral que demostró de lo que el pueblo es capaz cuando se moviliza. Sin embargo, fue un triunfo en el que los sectores populares fungieron como su fuerza, más no como su dirección organizada.

El voto masivo a López Obrador fue una expresión del hartazgo y descontento social; fue un voto de esperanza, de convicción, de castigo e incluso, de resignación. Fue la forma mayoritaria en la que, en el marco del proceso electoral, la ciudadanía demostró el repudio al actual gobierno y el rechazo a las políticas neoliberales, a la desigualdad, violencia e impunidad reinantes en el país.

Si bien, detrás del empuje electoral de la coalición ganadora y del proyecto del próximo gobierno existen intereses cupulares, pactos con diversos sectores de la oligarquía y alianzas sumamente contradictorias, no es nuestro objetivo analizar aquí esta recomposición de fuerzas en el bloque en el poder. Queremos resaltar, sí, el protagonismo popular en la elección y la espacialización del descontento manifestada con el voto.

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Sobre las contradictorias cifras de Constellation Brands

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El nuevo muro Mexicali-Calexico y las infraestructuras transfronterizas

El nuevo muro

Actualmente el gobierno de Estados Unidos está construyendo en la frontera Mexicali-Calexico un muro de 11 metros de alto, de los cuales 2 metros están bajo tierra. Dicha altura representa más del doble de la actual valla que divide a ambas ciudades. El muro es una variante de los ocho prototipos presentados en San Diego en octubre del año pasado por seis empresas constructoras estadounidenses (Caddel, Yates, Fisher, Texas Sterling, KWR y Elta North America[1]) y consiste en polines de acero distribuidos a lo largo de 3.6 kilómetros que comienzan en los suburbios al poniente de Mexicali y terminan en el Río Nuevo. El proyecto incluye un puente sobre dicha corriente, la cual conduce aguas negras hasta el Mar de Salton en California (ver mapa principal).

Esta obra representa el primer contrato de construcción de la valla fronteriza efectuado por el gobierno de Donald Trump. El contrato fue obtenido por la empresa SWF Constructors de Nebraska, con un costo total de 18 millones de dólares. Las obras comenzaron el 19 de febrero y se realizarán durante 300 días, concluyendo la última semana de noviembre. El término de la obra coincidirá con la inauguración del nuevo puerto fronterizo que va a sustituir parte de las instalaciones de la vieja Garita Internacional que divide el centro de ambas ciudades[2].

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Foto: Trump visitando los prototipos de muro en San Diego, CA. Fuente: Wikipedia.

SWF es una pequeña empresa fundada hace un año y que aparece con un solo empleado en su oficina de Omaha. Es propiedad de Coastal Environmental Group, una compañía de construcción con sede en Edgewood, New York, que ha sido demandada decenas de veces por negarse a pagar a subcontratistas y por tener “prácticas de facturación sospechosas”[3]. Uno de estos casos fue el no pagar o pagar menos de lo acordado a 400 empleados que trabajaban en labores de limpieza relacionada con el huracán Sandy. Por la otorgación del contrato a SWF, Bennie Thompson, representante demócrata en el Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, cuestionó a la titular de Homeland Security, Kirstjen Nielsen (quien visitó la obra en Calexico el 19 de abril[4]), sobre la forma en que fue efectuado el concurso de licitación[5].

El “nuevo muro” es una compostura de una valla construida en 1995 (hecha de restos de metal y asfalto reciclados), sobre la cual el gobierno estadounidense ya tenía planes de construir, así como presupuesto asignado para tal fin. Trump aprovechó tal requerimiento para instalar el nuevo modelo de muro.

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