Análisis

El nuevo muro Mexicali-Calexico y las infraestructuras transfronterizas

El nuevo muro

Actualmente el gobierno de Estados Unidos está construyendo en la frontera Mexicali-Calexico un muro de 11 metros de alto, de los cuales 2 metros están bajo tierra. Dicha altura representa más del doble de la actual valla que divide a ambas ciudades. El muro es una variante de los ocho prototipos presentados en San Diego en octubre del año pasado por seis empresas constructoras estadounidenses (Caddel, Yates, Fisher, Texas Sterling, KWR y Elta North America[1]) y consiste en polines de acero distribuidos a lo largo de 3.6 kilómetros que comienzan en los suburbios al poniente de Mexicali y terminan en el Río Nuevo. El proyecto incluye un puente sobre dicha corriente, la cual conduce aguas negras hasta el Mar de Salton en California (ver mapa principal).

Esta obra representa el primer contrato de construcción de la valla fronteriza efectuado por el gobierno de Donald Trump. El contrato fue obtenido por la empresa SWF Constructors de Nebraska, con un costo total de 18 millones de dólares. Las obras comenzaron el 19 de febrero y se realizarán durante 300 días, concluyendo la última semana de noviembre. El término de la obra coincidirá con la inauguración del nuevo puerto fronterizo que va a sustituir parte de las instalaciones de la vieja Garita Internacional que divide el centro de ambas ciudades[2].

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Foto: Trump visitando los prototipos de muro en San Diego, CA. Fuente: Wikipedia.

SWF es una pequeña empresa fundada hace un año y que aparece con un solo empleado en su oficina de Omaha. Es propiedad de Coastal Environmental Group, una compañía de construcción con sede en Edgewood, New York, que ha sido demandada decenas de veces por negarse a pagar a subcontratistas y por tener “prácticas de facturación sospechosas”[3]. Uno de estos casos fue el no pagar o pagar menos de lo acordado a 400 empleados que trabajaban en labores de limpieza relacionada con el huracán Sandy. Por la otorgación del contrato a SWF, Bennie Thompson, representante demócrata en el Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, cuestionó a la titular de Homeland Security, Kirstjen Nielsen (quien visitó la obra en Calexico el 19 de abril[4]), sobre la forma en que fue efectuado el concurso de licitación[5].

El “nuevo muro” es una compostura de una valla construida en 1995 (hecha de restos de metal y asfalto reciclados), sobre la cual el gobierno estadounidense ya tenía planes de construir, así como presupuesto asignado para tal fin. Trump aprovechó tal requerimiento para instalar el nuevo modelo de muro.

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