Análisis

Baja 1000: neocolonización turística todo terreno

 

La carrera off-road Baja 1000 edición 2018 se llevó a cabo del 14 al 18 de noviembre en el municipio de Ensenada, Baja California. Aunque la competencia se realiza anualmente, en esta edición ocurrió algo inédito: SCORE International, la empresa que organiza la carrera, presentó por primera vez en tiempo y forma una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) modalidad particular para evaluar las potenciales afectaciones ambientales del recorrido de los vehículos todo-terreno que participan en la competencia[1]. La Semarnat negó la autorización en materia de impacto ambiental, debido a las afectaciones provocadas previamente sobre el Área Natural Protegida (ANP) Valle de los Cirios y otras inconsistencias, y ordenó la “Suspensión Total Temporal” del evento, pero aún así, sin el permiso, la carrera se llevó a cabo, violando la  Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA), la ley de Responsabilidad Ambiental y el programa de manejo del Área Natural Protegida.

¿Estuvieron enteradas de esta situación las autoridades de los diferentes niveles de gobierno localizadas en Ensenada? Sí. A sabiendas de la negación del permiso ambiental y la orden federal de suspender el evento, autoridades municipales, estatales y federales, incluyendo elementos de las policías municipal, federal y ministerial, además de bomberos, Marina y Ejército, se hicieron presentes y colaboraron en la realización de la carrera[2].

Al conocer esta noticia, nos surgieron varias dudas respecto a la famosa competencia: ¿Qué tan importante es este evento y la empresa que lo organiza para que pase por encima de las leyes ambientales mexicanas ? ¿Ha ocurrido esta  situación antes, es decir, que la Baja 1000 se lleve a cabo sin permiso de impacto ambiental y que autoridades no sólo no hagan nada al respecto, sino que colaboren con su organización? ¿Qué intereses políticos y económicos existen detrás de la carrera para permitir esto? ¿Qué beneficios aporta a Baja California? ¿Cuáles son sus afectaciones sociales y ambientales? Intentaremos aportar algunos elementos para responder estas interrogantes y además justificar el título de este artículo, esto es, que las carreras todo-terreno son formas de neocolonización turística de la Baja California.

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Análisis

Las Asociaciones Público-Privadas y el negocio transfronterizo (y transnacional) del agua en Baja California – parte 2

(Ver parte 1)

Las empresas transnacionales de servicios múltiples y la privatización del agua

El mercado de servicios de agua a nivel global está controlado por menos de diez empresas trasnacionales. En primer lugar, dos compañías con base en Francia dominan aproximadamente el 70% de dicho mercado: Veolia (antes Vivendi Universal) y Suez Environment (anteriormente Suez-Lyonnaise des Eaux). Esta última, que originalmente era una empresa de gas y electricidad, es propietaria de Degremont, una de las compañías encargadas de la construcción de la planta desalinizadora de Rosarito. Ambas multinacionales suelen ser consideradas como equivalentes a la General Motors y la Ford en el mundo del agua.

En un segundo nivel de importancia en el negocio mundial de servicios hídricos, encontramos a las trasnacionales ITT Corporation, compañía estadounidense que constituye la tercera mundial en el ramo; le siguen la alianza estadounidense-inglesa Bechtel y United Utilities, la inglesas Severn Trent y Thames Waters y la también norteamericana American Water Works Co. El panorama lo completan varias empresas de menor escala como Anglian Water (Inglaterra), GE Water (EU), Nalco (EU), Kurita Water Industries (Japón), entre otras[1]. Tan sólo Suez y Veolia aportan en conjunto servicios de agua (extracción, purificación, tratamiento de agua potable y residual, almacenamiento, distribución y construcción de infraestructuras hidráulicas) a más de 300 millones de clientes con más de 10,000 plantas de tratamiento y producción de agua en 150 países. Sin embargo, dichas compañías no limitan sus actividades al metabolismo del agua, sino que son consideradas empresas “multiservicios”, esto es, construyen y operan todo tipo de infraestructuras de servicios (energía, telecomunicaciones, transporte, servicios medioambientales)[2]. Otra empresa importante en la materia es Enron, compañía estadounidense que colapsó en 2001 y que a lo largo de varios años fue la principal comercializadora de agua, gas, electricidad e internet (fibra óptica) en el mundo[3]. Más adelante volveremos sobre esta empresa.

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